El estudio, publicado por la prestigiosa revista internacional ‘Geoheritage’, resalta  las posibilidades de crecimiento de municipios escasamente poblados con gran riqueza paleontológica.

La investigación, conservación y difusión de los hallazgos paleontológicos en la provincia de Teruel juegan un papel destacado en el desarrollo territorial y sirven como herramienta para la educación. El proyecto más importante es Dinópolis (con más de 3.159.000 visitas desde su apertura el 1 de junio del 2001 hasta diciembre del 2019). Además, hay otras iniciativas diseminadas por toda la provincia que amplían y complementan la oferta turística y educativa para todos los interesados en la geología y la paleontología. El conjunto convierte a Teruel en un gran territorio paleontológico.

Una de estas iniciativas, La Ruta del Dinosaurio en El Castellar, es el resultado de un modelo de acción que ha optado por llevar a cabo inversiones en los recursos paleontológicos de un área escasamente habitada. Este municipio ha sido objeto de un estudio realizado por la Fundación Dinópolis sobre las posibilidades de desarrollo gracias a la paleontología, que pone el foco en El Castellar, con apenas 58 personas censadas y una densidad de población de apenas un habitante por kilómetro cuadrado, que ahora llega a todo el mundo gracias a su publicación en la prestigiosa revista internacional ‘GEOHERITAGE’. En la publicación se destacan las posibilidades de futuro para núcleos con gran riqueza paleontológica, gracias a iniciativas como las desarrolladas en esta localidad turolense, cuya ruta del dinosaurio culmina en un yacimiento en el que los turistas pueden observar huesos originales de un  estegosáurido, tras pasar por otros yacimientos con huellas de estos vertebrados.

La Ruta del Dinosaurio, junto con el DINOpaseo por El Castellar (un recorrido por las calles del pueblo, en el que se muestran algunos de los hallazgos más sobresalientes realizados en los 74 yacimientos inventariados hasta el momento en el municipio), constituye un estímulo fundamental para la socioeconomía local. Las inversiones realizadas desde 2015 han dado lugar a un aumento exponencial de la presencia de investigadores, turistas y medios de comunicación, al tiempo que permiten el desarrollo de actividades educativas. Todo esto conduce a que las instituciones y colectivos locales quieran seguir utilizando a los dinosaurios como el principal foco de atención del municipio.

A este excepcional patrimonio paleontológico se suma la extraordinaria riqueza natural y cultural de una zona, incluida en el Lugar de Interés Comunitario “Maestrazgo y Sierra de Gúdar” de la Red Natura 2000 del Gobierno de Aragón, en la que se sitúan numerosos yacimientos con fósiles de dinosaurios. Además, este sector occidental de la Sierra de Gúdar posee algunas de las unidades de mayor calidad visual del paisaje de la provincia.

El artículo publicado en ‘Geoheritage’ lleva como título ‘The Dinosaur Route in El Castellar (Teruel, Spain): Palaeontology as a factor of territorial development and scientific education in a sparsely inhabited area’ y ha sido llevado a cabo por Alberto Cobos, Luis Alcalá y Rafael Royo-Torres.

Las actuaciones paleontológicas en El Castellar se incluyen en proyectos del Gobierno de Aragón (Departamento de Educación, Cultura y Deporte, y Departamento de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento-Fondos FEDER ARAGÓN 2020-2022-Grupo de Investigación de Referencia E04_20R FOCONTUR), del Gobierno de España (proyecto PGC2018-094034-B-C22 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades), Instituto Aragonés de Fomento y Dinópolis.

 

 

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Logotipo y escultura representando a un dinosaurio estegosáurido en la Ruta del Dinosaurio en El Castellar (Teruel). Créditos: Cobos et al. (Geoheritage).

 

 

 

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Habilitación museográfica en el yacimiento San Cristóbal (El Castellar, Teruel) donde se exhiben fósiles originales de un dinosaurio estegosáurido. Créditos: Cobos et al. (Geoheritage).

 

 

 

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Folleto informativo sobre las diferentes rutas de temática paleontológica que se pueden realizar en El Castellar. Créditos: Cobos et al. (Geoheritage).

 

 

 

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Mirador y vista panorámica de la Sierra del Chaparral (incluida dentro de la Red Natura 2000 del Gobierno de Aragón). Créditos: Fundación Dinópolis.

 

 

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Parada del denominado DINOpaseo por El Castellar en la que se representa al saurópodo Tastavinsaurus. Créditos: Fundación Dinópolis.

 

No sabemos si Antonio Machado, además de compañero del ilustre paleontólogo José Royo Gómez, se interesaba por la paleontología pero nos encanta recitar su poema mientras estudiamos las huellas de Ababuj. El yacimiento se formó hace unos 150-145 millones de años, en el intervalo temporal que está a caballo entre el Jurásico y el Cretácico.

En aquella época el paisaje de esa parte de la Cordillera Ibérica lo conformaban grandes ríos meandriformes y caudalosos que desembocaban en el llamado Mar de Tethys (germen del actual Mediterráneo).

Por este camino (como diría Machado) pasaron representantes de tres grupos diferentes de dinosaurios. Las direcciones y sentidos aparentes de los rastros muestran que uno de los individuos fue hacia el este, el segundo se dirigía al oeste y el tercero hacia el noroeste.

¿Hacia dónde irían? podría preguntarse Machado y crear maravillosos poemas. Caminante, son tus huellas…

 

 

Imagen ©John Gurche

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 Usain Bolt fue ocho veces campeón olímpico y tiene el récord mundial de velocidad en 100 metros: 9,58 segundos. ¡Veloz cual relámpago!

¿Cómo podemos saber a qué velocidad se movían los dinosaurios? Estudiando sus rastros.

El zoólogo  británico Robert McNeill Alexander contribuyó al desarrollo de una fórmula matemática mediante la cual se puede establecer la velocidad aproximada de locomoción de un dinosaurio.

La información que proporciona un rastro es una pieza clave en la fórmula, pero… ¿qué es un rastro?

 

 

 

 

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 Estás preparado para subir de nivel. 

Con respecto a la morfología de las icnitas, ya te hemos contado varias cosas. Haremos ahora un repaso y te preparamos para el siguiente nivel: «Rastros».

 

 

Música Kevin MacLeod, sujeta a una licencia de Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

 

En general, las huellas subcirculares, ovaladas o subtriangulares fueron producidas por los pies de dinosaurios cuadrúpedos comedores de plantas, saurópodos o bien estegosaurios. Un buen criterio para discriminar a uno u otro tipo de productor se encuentra en las marcas de los dedos: los pies de saurópodos tienen los dedos dirigidos lateralmente y curvados hacia el lado externo del pie mientras que las de estegosaurios presentan tres dedos cortos dirigidos hacia delante, dotando a la huella de una forma de tulipán.

Y sí, parece sencillo, pero las huellas de forma arriñonada o de media luna –que corresponden a las manos– se asocian tanto a dinosaurios saurópodos como a estegosaurios, por lo que es necesario encontrarlas en rastros bien conservados para poder asignarlas con claridad a un productor o a otro.

 

Imagen© Dariusz Sankowski en Pixabay

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Las icnitas producidas por dinosaurios del grupo de los terópodos son tridáctilas, al igual que las producidas por los pies de los ornitópodos, y generalmente son más largas que anchas. Si el estado de conservación de las huellas no es bueno, puede ser complicado diferenciar algunas icnitas de terópodos de otras de pies de ornitópodos.

En ocasiones, las icnitas de terópodos (carnívoros) conservan marcas de las almohadillas y de las terminaciones puntiagudas originadas por las garras.

Para su estudio, algunos de los datos más habituales que suelen tomar los paleontólogos son: contorno de la huella, forma de los dedos y de las marcas de almohadillas y uñas (si las hay), longitud y anchura máximas de la icnita, longitud de los dedos y ángulos que forman los dedos entre sí, entre otros.

Solo estamos hablando de los aspectos morfológicos y del tamaño de una icnita y… ¡fíjate en toda la información que hay que controlar!

 

 

 

 

 

Foto ©Jayden Burdick en Pexels
Foto ©JerzyGorecki en Pixabay

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Quien pisa fuerte ¡deja huella! Y no todas son iguales.

Si bien el estudio de las icnitas parece sencillo, su investigación in situ puede convertirse en algo complejo. En ocasiones, las formas de las icnitas fosilizadas presentan dificultades de interpretación debido a su estado de conservación.

La disciplina que estudia las huellas se denomina paleoicnología. Los huesos fósiles aportan muchas características anatómicas del individuo pero las icnitas pueden aportar información sobre el modo de vida de los dinosaurios.

Pero vamos paso a paso (o huella a huella). Primero queremos mostrarte algo sobre su morfología.

 

 

 

 

Música Kevin MacLeod, sujeta a una licencia de Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

 

Sherlock Holmes utilizaba el método científico para resolver sus casos. Se basaba en la observación y generaba hipótesis que luego debía contrastar.

Nuestro trabajo como paleontólogos es similar; las huellas de dinosaurios dibujan escenas con suculenta información ¿Quién? ¿Cómo? ¿Qué hacía? ¿Estaba solo? ¿Quién pasó primero? ¿Hacia dónde se dirigían? ¿Por qué este individuo aceleró el paso? ¿Son aquéllas de una cría?

Una icnita nos aporta información morfológica (tamaño, anatomía y grupo taxonómico del dinosaurio que la produjo)

Un rastro nos aporta información referente a la locomoción (velocidad y rotación de las extremidades)

La asociación de rastros nos permite conocer el comportamiento (direcciones preferentes y comportamiento gregario)

También aportan información sobre el ambiente en el que vivían.

Hay mucho que contar sobre huellas de dinosaurios.

 

 

 

 

Imagen ©Lothar Dieterich en Pixabay

Música Kevin MacLeod, sujeta a una licencia de Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

 

DÍA MUSEOS Copy

 

Además de los reconocimientos establecidos en las bases, se han concedido 19 menciones honoríficas, dada la originalidad de varias propuestas. 

¡Queremos conocer tu Museo! ha sido una iniciativa de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis para celebrar el Día Internacional de los Museos 2020 de forma diferente: conociendo las colecciones de quienes han querido compartirlas.

La convocatoria se lanzó a través de la página web de la Fundación y de las redes sociales Facebook, Instagram y Twitter. El nivel de participación ha sido muy importante y se han recibido contribuciones de seis países: Argentina, Chile, España, Guatemala, México y Perú. El perfil de los participantes ha sido variado, aunque abundan niños y niñas de una franja de edad comprendida entre 4 y 10 años (con 6 años como edad más frecuente). También hay participantes de 17 a 21 años así como adultos; entre ellos se encuentra alguna institución, como es el caso de una sociedad chilena.

     Casi todos los testimonios coinciden en manifestar una afición, incluso una profunda pasión, por la paleontología y algunos se declaran ya futuros paleontólogos. Es el caso de Lilian, de seis años, que empapela su hogar con dibujos de dinosaurios y escribe: “Los dinosaurios son lo que más me gusta, son lo más bonito y cuando grande quiero ser paleontóloga y descubrir un dinosaurio”, o de Mateo de Teruel, que tiene nueve años y, como relata en su vídeo “de mayor quiero ser paleontólogo y trabajar en Territorio Dinópolis”.

     Todas las colecciones y obras presentadas merecerían una distinción para recompensar la ilusión de los participantes y el deseo de varios de ellos de recibir publicaciones para aprender paleontología. Entre ellas, hay vídeos muy elaborados que presentan “museos” o “parques” artesanos muy peculiares y también excavaciones, que demuestran unas habilidades muy destacables como auténticos reporteros. En consideración a todo lo anterior, se ha ampliado el número de envíos de libros y se han creado “menciones honoríficas” que se remitirán electrónicamente.

Gran variedad de presentaciones

Los elementos que constituyen las exposiciones son de todo tipo, como reconstrucciones de dinosaurios de tamaños, formas y colores diversos, muñecos y peluches, juguetes, marionetas, puzles, juegos de mesa, disfraces, libros, revistas, colecciones de cromos, pegatinas, sellos, camisetas, toallas, ropa de cama, colonia, entre otros.

Entre los artículos de fabricación propia destacan juegos de cartas, dibujos muy originales de dinosaurios (reales o inventados), dinosaurios modelados con materiales reciclados, de origami o fabricados mediante impresora 3D, “minimundos” de dinosaurios con cáscaras de huevo, lentejas y arena para reconstruir el terreno, recreaciones de excavaciones paleontológicas, huevos de dinosaurios congelados, figuras de plastilina o porcelana fría, caretas de dinosaurios, grafitis…

Los expertos en cocina también se han animado a presentar sus obras en esta convocatoria, con varias propuestas tan atractivas como suculentas: pizzas de estegosaurio y de dinosaurios terópodos, empanadillas de estegosaurios, tarta de chocolate con dinosaurios y dinotartas, galletas de dinosaurios y de una icnita tridáctila, magdalenas decoradas con dinosaurios, y un estegosaurio de frutas para merendar.

Hemos descubierto varios tipos de dinosaurios que desconocíamos hasta ahora, dignos de mención, como “Reciclosaurus”, confeccionado por Julia con rollos de papel higiénico y hueveras, el “Cantabrasaurio” campestre compuesto por palos y rocas a escala real que han creado Gael y Alba, “Dinoseto”, ”Dinosetiño” y “Tricesetops” tres setos que entusiasman a Álex en Vigo, el “Jorgesaurus” confeccionado con letras en la pared de la habitación de Jorge, el “Galofodón”, que es “el más temido” que se ha inventado Jorge (“así de grande era: de alto, 100, y de largo un millón”), o el “Danisaurio”, que es como llama su tía Virgi a Dani cuando se pone su disfraz de T.rex.

Cada participación contiene alguna historia personal, como la de Miguel, de Zaragoza, enamorado de los dinosaurios desde que tenía 5 años cuando su padre le llevó al cine a ver Jurassic Park. ¡Tiene toda la colección en el salón de su casa! Hoy continúa aumentando su colección y comparte la afición con sus hijos de 2 y 4 años. La afición de Joél de Guatemala empezó a los 6 años con los fascículos “Dinosaurios” y ahora se dedica a impartir charlas educativas sobre temas de paleontología. Adriana de México tiene 21 años y es licenciada en psicología porque no tuvo la oportunidad de estudiar paleontología; aún así su gusto por los dinosaurios sigue intacto: fueron, son y siempre serán una parte importante en su vida (incluso se expuso su colección en el museo “El Rehilete” del estado de Hidalgo). A Anne le ha fascinado todo lo que tiene que ver con los dinosaurios desde los tres años y gracias a ellos se ha forjado “como una persona apegada al estudio y la cultura”.

La organización está muy agradecida a quienes compartieron sus entrañables colecciones con motivo de esta iniciativa e invita a los siguientes participantes a enviar sus datos de contacto a fundacion@dinopolis.com para que se les remitan las publicaciones y las menciones obtenidas.

Colaboraciones seleccionadas para recibir publicaciones (enviar una dirección postal a fundacion@dinopolis.com)

Adriana Nataly, 21 años, México, por su colección que promueve el valor educativo y el rigor científico. Libro “Dinosaurios de la Península Ibérica” (Susaeta).

Daniel, 17 años, España, por su valiosa biblioteca y porque en un futuro le encantaría trabajar en algo relacionado con este mundo y hacer de un hobby su profesión. Libro “Dinosaurios de la Península Ibérica” (Susaeta).

Lilian, 6 años, por sus estupendos y atractivos dibujos de dinosaurios. Publicaciones PARA APRENDER: FUNDAMENTOS DE LA PALEONTOLOGÍA (Fundación).

Álex (harinadealmortas), 6 años, por dibujos de dinosaurios muy originales. Publicaciones PARA APRENDER: FUNDAMENTOS DE LA PALEONTOLOGÍA (Fundación).

Álex, 7 años, Vigo. Por una pasión que arrastra a todo el que le rodea y porque quiere aprender y alucinar con todos los museos que le apasionan, porque su ilusión es ser paleontólogo. Publicaciones PARA PROFUNDIZAR: INVESTIGACIONES (Fundación)

Joél, Guatemala, por su labor de divulgación educativa, tematizada con su camiseta «Ask me about dinosaurs». Publicaciones PARA CONOCER MÁS (Fundación).

Rod (20 años), Perú. Por su constancia para modelar dinosaurios de plastilina desde que tenía 5 o 6 años. Publicaciones PARA LEER: RELATOS (Fundación).

Menciones honoríficas (enviar una dirección electrónica a fundacion@dinopolis.com)

Ángel, 6 años (Guadalupe), España. Mención honorífica categoría gastronómica “Pizza de estegosaurio”.

Alan, 6 años, Canarias, España. Mención honorífica “Colección de relevancia didáctica” por el juego de cartas con 430 imágenes y todos los conocimientos que tiene sobre dinosaurios.

Benjamín (Mónica), México; Alonso y Diego, España; Angelo, 4 años, Argentina. Menciones honoríficas “Attenborough” por la magnífica explicación en vídeo de todos sus dinosaurios con su atuendo de paleontólogo; por presentar su colección como si fueran guías de Museo auténticos, con credenciales y muy bien coordinados; y por presentar un vídeo muy bien editado, respectivamente.

Simón, 10 años, y Fabricio, 5 años, Neuquén, Argentina. Mención honorífica “Colección modelada en porcelana fría” por la exposición que han organizado al aire libre y que ocupa casi todo el bosque.

Gael y Alba, España. Mención honorífica “Dinosaurio ambientalmente sostenible”, por el Cantabrasaurio, una idea original y divertida de un dinosaurio efímero.

Jorge (Sara), 6 años, España. Mención honorífica “Nueva especie de dinosaurio”, porque en pleno «dino-furor» inventa nuevos dinosaurios, como el “Galofodón”.

Diego, 9 años, y Jorge, 6 años, España. Mención honorífica “Guía de Dinomuseo” por la presentación de su colección en exteriores. ¡Bienvenidos a Dinópolis 2.0!

Marc, 6 años (Adrián) y Julia (Reciclosaurus), Menciones honoríficas “Dinorreciclado” por hacer sus dinosaurios favoritos con materiales que tenían por casa.

Javier (Marina), España. Mención honorífica “Dinomusical” por el sensacional baile que protagonizan sus dinosaurios.

Pilar, 6 años (Jorge), España. Mención honorífica “Dirección y banda sonora de dinorreportaje”, por su imaginación para realizar su propia película.

Mateo, 9 años, y Víctor, Teruel, España. Mención honorífica “Ingenio” por sus manualidades realizadas con motivación.

Jorge (Begoña), España. Mención honorífica “Dinosaurio ilustrado” por el “Jorgesaurus” confeccionado con letras.

Mireira. Mención honorífica “Paleontología dicharachera”, por mostrar su colección vestida de paleontóloga.

Lucas, 6 años (Ana). Mención honorífica “Dormir entre dinosaurios”.

go_mami_go, dinolover. Mención honorífica “Dinoproyecto estrella” por todos los trabajos presentados de manualidades y actividades en casa.

Bicho Matey, Mención honorífica “Dinofan benjamín” al participante más joven.

La imagen para el calendario de 2021 de la Fundación será seleccionada entre varias candidatas tras recibir el consentimiento expreso para su publicación.

 

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El «lagarto de Aragón» fue el primer dinosaurio definido en España pero, para ello, hubo que esperar más de un siglo y medio con respecto a los primeros dinosaurios descritos en el Reino Unido. Se encontró en el yacimiento de Las Zabacheras de Galve (Teruel), situado en las proximidades del tránsito Jurásico-Cretácico.

Los fósiles de Las Zabacheras se recuperaron en varias etapas distanciadas en el tiempo. La última excavación se llevó a cabo en 2014, cuando se hallaron una tibia, un radio, una placa esternal, tres arcos hemales y cuatro metatarsianos (huesos del pie), así como restos de plantas que han permitido descifrar algunos aspectos del ambiente en el que vivió Aragosaurus hace unos 145 millones de años.

 

 

 

 

 Imagen © Kazuhiko-Sano