Un equipo de paleontólogos portugueses y españoles acaba de publicar en la prestigiosa revista británica Papers in Palaeontology un estudio basado en más de 60 dientes de dinosaurios saurópodos recogidos en el Jurásico Superior (hace entre 157 y 145 millones de años) de distintas localidades del centro-oeste de Portugal. El estudio pretende conocer mejor la diversidad de los dinosaurios saurópodos en la península ibérica mediante la descripción detallada de los distintos tipos de dientes y su comparación con el registro conocidos en España, América del Norte y África.

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El primer autor del trabajo, P. Mocho, fotografiando uno de los ejemplares en el patio del Museo de Torres Vedras (Portugal)

En primer lugar, a partir de la forma general y algunos caracteres microscópicos de la superficie de los dientes se han reconocido cuatro tipos diferentes que se asocian a dinosaurios turiasaurios (dientes con forma de corazón), diplodocoideos (dientes con forma de lápiz), camarasáuridos (dientes en forma de cuchara) y braquiosáuridos (dientes en forma de espátula o de cincel). Esta diversidad es congruente con la que se ha propuesto en los últimos años a partir de restos esqueléticos.

 

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Los cuatro grandes grupos de saurópodos identificados en el Jurásico Superior de la península ibérica relacionados con su tipo de dentición. De izda a dcha, arriba: turiasaurios y diplodocoideos; abajo: braquiosaurios y camarasauriformes. Reconstrucción de Carlos de Miguel.

Además de esta variedad de grupos,  el estudio muestra como segundo resultado, una marcada variabilidad morfológica en cada uno de los tipos de dientes. Esto se podría interpretar con una variaciones de la forma de los dientes según su posición en el cráneo, o como consecuencia de la presencia de especies aún no descritas.

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Detalle de la ornamentación de la superficie de uno de los dientes estudiados

Por último y como tercer resultado, el estudio propone que la disparidad morfológica de estos dientes es mayor en Portugal y probablemente en toda la península ibérica, que la que se conoce en los registros clásicos de América del Norte y de África. En América del Norte hay más especies que se incluyen en tres grandes grupos (diplodócidos, camarasáuridos y braquiosáuridos), pero tanto en España como en Portugal se registra un grupo más, los turiasaurios.  Esta disparidad, reconocida en los dientes en este trabajo, indica diferentes procesos de alimentación, probablemente adaptaciones a consumir distintos tipos de vegetación, lo que indicará un reparto de los nichos del ecosistema. Así, se puede interpretar que algunas especies se alimentarían de vegetación de menor altura (como en el caso del diplodócido Dinheirosaurus), mientras que otros consumirían vegetación de porte arbóreo (probablemente Lusotitan y Lourinhasaurus). A pesar de que el número de especies de saurópodos conocidos en el Jurásico Superior de Portugal es menos de la mitad que el registrado en el Jurásico Superior de América del Norte, el registro de la cuenca lusitánica sugiere que, ecológicamente, este grupo de animales sería, al menos, tan dispar como el conocido en América del Norte. Esta situación podría ser parcialmente explicada por el hecho de que los ambientes en la península ibérica durante el Jurásico Superior serían más húmedos promoviendo una mayor disparidad de faunas que la registrada en el oeste de América del Norte, en el que predominan los ambientes semiáridos de tipo sabana.

El estudio se basa fundamentalmente en una colección de material depositada en la Sociedade de História Natural (Torres Vedras). Este estudio ha sido liderado por el paleontólogo portugués Pedro Mocho del Natural History Museum of Los Angeles County (EEUU) con la colaboración de investigadores del Grupo de Biología Evolutiva-UNED (España), de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (España), de la Sociedade de História Natural (Portugal), del Instituto Don Luiz (Portugal) y del Museu Nacional de História Natural e da Ciência (Portugal).

La referencia completa:

Pedro Mocho., Rafael Royo-Torres, Elisabete Malafaia, Fernando Escaso, and Francisco Ortega. 2017. Sauropod tooth morphotypes from the Upper Jurassic of the Lusitanian Basin (Portugal). Papers in Palaeontology.  http://dx.doi.org/10.1002/spp2.1075

El jueves 23 de marzo, a las 13:00h, Alberto Cobos impartió la conferencia titulada DINOSAURIOS EN MOVIMIENTO en la Sala de Juntas de Ciencias Geológicas de la UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

 

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Las dos producciones de la Fundación son un excepcional corpóreo de Torvosaurus de 12 metros de longitud y una reproducción del esqueleto completo del dinosaurio más grande descrito en Europa, Turiasaurus riodevensis.

Corpóreo de Torvosaurus de 12 metros de longitud

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En la provincia de Teruel se han encontrado varios fósiles de grandes dinosaurios carnívoros, como dientes de unos 10 centímetros de longitud en Formiche Alto, Galve y Riodeva, así como huellas tridáctilas de hasta 60 centímetros de longitud en El Castellar. Estos fósiles se han asignado a dinosaurios del grupo de los megalosáuridos, entre los que se incluye Torvosaurus, aunque aún debe determinarse con exactitud si corresponden a este género o bien a otro aún no conocido pero estrechamente emparentado con él.

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Reproducción del esqueleto completo del dinosaurio más grande descrito en Europa, Turiasaurus riodevensis

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Reproducción del gran embajador de la paleontología de Teruel, descubierto en Riodeva y publicado en la revista Science en 2006, por lo que se ha cumplido el décimo aniversario desde su descripción científica.

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La revista científica internacional “Geobios” acaba de publicar un trabajo sobre fósiles de dinosaurios saurópodos que se centra en un nuevo tipo de vértebras caudales halladas en Portugal.En el estudio se comparan, entre otras, con las de turiasaurios de la provincia de Teruel, concretamente de la localidad de Riodeva. El resultado de esta investigación refleja la diversidad de tipos de saurópodos en la Península Ibérica al final del Jurásico Tardío (hace unos 150 millones de años) y también ayuda a conocer cómo fue la articulación entre las vértebras caudales de distintas especies de saurópodos.

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Rafael Royo-Torres y Pedro Mocho en el Laboratorio de Paleontología e Paleoecologia de Torres Vedras (Portugal).

La publicación se ha realizado por un grupo de paleontólogos de diferentes instituciones: Pedro Mocho (Museo de Historia Natural de Los Ángeles), Rafael Royo-Torres (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis), Elisabete Malafaia (Museu Nacional de História Natural e da Ciência), Fernando Escaso y Francisco Ortega (Universidad Nacional de Educación a Distancia).

La referencia completa del trabajo es:

Mocho, P., Royo-Torres, R., Malafaia, E. Escaso, F., Ortega, F. 2017. First occurrences of non-neosauropod eusauropod procoelous caudal vertebrae in the Portuguese Upper Jurassic record. Geobios, 50, 23-36. http://dx.doi.org/10.1016/j.geobios.2016.11.001

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Vértebra caudal de saurópodo procedente de Peniche (Portugal) y estudiada en el nuevo trabajo.

 

 

En el marco de las investigaciones que lleva a cabo la Fundación Dinópolis en África austral en colaboración con investigadores de la Universidad del Cabo, se ha descubierto una mandíbula del dinosaurio Lesothosaurus en la localidad de Likhoele. Lesothosaurus, a pesar de ser un dinosaurio poco conocido para el gran público, es muy importante a la hora de entender la evolución de los dinosaurios ornitisquios. Se trata, en efecto, de uno de los dinosaurios ornitisquios más primitivos que se conocen. La mayor parte de los restos fósiles hasta ahora descubiertos corresponde a individuos muy jóvenes y, por tanto, de muy pequeña talla (aproximadamente de sólo 1 m de longitud). Sin embargo, la mandíbula estudiada por nuestro equipo corresponde a un individuo mucho mayor. Los análisis histológicos han confirmado que perteneció a un adulto de, aproximadamente, 2 m de longitud). Gracias a la aplicación de técnicas de tomografía computarizada (escáner), se han podido visualizar y reconstruir en 3D los dientes de reemplazo presentes en el interior de la mandíbula. Asimismo, ha sido posible inferir un reemplazo dental lento en los adultos de esta especie. Los datos aportados en la nueva publicación sugieren que Lesothosaurus no era un herbívoro estricto sino que era capaz de subsistir con un variado tipo de alimentación, lo que le resultaría de gran utilidad en el ambiente semiárido en el que vivía.

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Fabien Knoll, investigador ARAID de la Fundación Dinópolis, en el yacimiento de Likhoele, Lesoto.

 

El estudio se ha publicado en la revista PeerJ: https://peerj.com/articles/3054/