Listado anual: 2020
¿POR QUÉ MEGALODÓN, QUE ES UN PEZ, LLEGÓ A ALCANZAR UN TAMAÑO MAYOR QUE EL TIRANOSAURIO? Tiburones gigantes de la familia de los otodóntidos poblaron los océanos durante unos 60 millones de años hasta su extinción; entre ellos se encuentra el popular Megalodón, que llegó a alcanzar 16 m de longitud. Las causas de su gigantismo no eran bien entendidas hasta el momento, pues se relacionaban con factores climáticos. Sin embargo, esta investigación presenta cómo el gigantismo de Megalodón estaría relacionado con su endotermia (capacidad de regulación para mantener la temperatura del cuerpo constante e independiente de la temperatura ambiental).
UN ANIMAL “ALUCINANTE”. Hace unos 500 millones de años vivieron unos pequeñísimos animales de cuerpo blando en lo que actualmente es Canadá. Sus sorprendentes fósiles son tan singulares que se les dio el nombre de Hallucigenia (“alucinación”) y durante decenios motivaron diversas controversias científicas acerca de su clasificación. Sin embargo, unos investigadores identificaron recientemente que tenían garras y mandíbulas cubiertas por un solapamiento de escamas mineralizadas, así mismo determinaron que su cuerpo estaba segmentado. Ello les ha permitido señalar el grupo ancestral al que pertenecieron y establecer sus relaciones de parentesco con uno de los grupos de animales actuales más diverso, el de los artrópodos.
¿POR QUÉ ALGUNOS FÓSILES CONSERVAN PARTES BLANDAS DE LOS ANIMALES? Este estudio innovador, cuyos protagonistas son las ranas de Libros (Teruel), explica la fosilización excepcional de tejidos blandos. En la investigación se identifican gránulos de melanina fósil (llamados melanosomas) que forman parte del tejido blando de los organismos y que, sin embargo, se han conservado excepcionalmente en algunas ocasiones. La caracterización de estos melanosomas en fósiles constituye un recurso muy importante para determinar el color y su función en los animales extintos. El trabajo se centra en un área emergente de la paleontología, la tafonomía molecular, que se apoya en diferentes técnicas (microscopía electrónica, cromatografía de gases y análisis geoquímicos) para caracterizar no sólo los procesos de fosilización de tejidos blandos, sino también para reinterpretar unas estructuras microscópicas de las ranas fósiles, que ahora se describen como elementos de la propia piel del animal.
¿CÓMO ERAN LOS CORALES QUE VIVIERON HACE CIENTOS DE MILLONES DE AÑOS? En esta publicación se integran distintas técnicas paleontológicas para el estudio de unos fósiles especialmente difíciles de analizar, como son los corales tabulados de una antigüedad de unos 310 millones de años. Cabe destacar el carácter innovador de este estudio en la identificación de estructuras biogénicas primarias de corales del Paleozoico y en la ampliación del potencial de este grupo para su aplicación a estudios geológicos, así como para proponer implicaciones paleoambientales y paleobiológicas. Este trabajo, realizado con fósiles de la Cordillera Cantábrica, constituye un referente para estudios posteriores acerca de estructuras biogénicas primarias.
EL EXTRAÑO MAMÍFERO QUE CONVIVIÓ CON LOS DINOSAURIOS. Hace 125 millones de años vivió un inusual mamífero que fosilizó de manera excepcional en un yacimiento de Cuenca. Su extraordinario estado de conservación ha permitido analizar no sólo su anatomía esquelética, sino también aspectos poco conocidos, como el pabellón auricular o diversas estructuras de la piel y de los órganos internos. El animal, que mediría unos 15 cm y pesaría unos 60 gramos en vida, se ha clasificado como perteneciente a un nuevo género y a una nueva especie, Spinolestes xenarthrosus, nombre que hace referencia a su pelaje espinoso y al especial modo de articulación de sus vértebras dorsales, similar al de los desdentados modernos.
(Pincha en cada imagen y podrás leer la publicación completa)
https://www.mscbs.gob.es/campannas/campanas20/coronavirus.htm
Se pueden remitir comentarios o plantear dudas en la siguiente dirección de contacto: alcala@fundaciondinopolis.org
Para celebrar el 80 aniversario de la propuesta de Efremov de considerar la Tafonomía una disciplina científica, entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre tendrá lugar en Alcalá de Henares (Madrid) el congreso Science Fiction In Taphonomy que aglutina el 9th International Conference on Taphonomy and Fossilisation (Taphos) y el 6th ICAZ Taphonomy Working Group (TWG-ICAZ).
Más información en el siguiente enlace: http://taphostwg2020.es

El día 19 de febrero se celebró la segunda sesión de las VIII Jornadas de Innovación Docente del Campus de Teruel. Rafael Royo-Torres, investigador de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, participó en las jornadas presentando una ponencia sobre el uso de los recursos paleontológicos en la enseñanza reglada de la geología y de la biología. Los yacimientos con icnitas (huellas) de dinosaurios de la provincia de Teruel que se han preparado para ser visitados constituyen recursos muy apropiados para transmitir contenidos de ciencias naturales y también para experimentar el método científico. Al ser elementos que se pueden examinar con detalle en su propio contexto geológico, permiten trasladar conocimientos básicos sobre geología como, por ejemplo, los tipos de rocas, la configuración de los estratos, las características de los fósiles y de los procesos de fosilización, o la escala del tiempo geológico. La familiarización con estos conceptos y el conocimiento de los recursos visitables que se encuentran en la provincia resultan muy relevantes para que los actuales estudiantes de los grados de magisterio puedan utilizarlos para la misma finalidad pedagógica con sus futuros alumnos.
El interés suscitado por esta contribución se demostró al ser seleccionada por los asistentes a las jornadas como la más votada entre las presentadas en la sesión. La Fundación Dinópolis participa regularmente en las enseñanzas del Grado en Magisterio en Educación Primaria, concretamente en la asignatura de Didáctica del Medio Biológico y Geológico.
Referencia:
Royo-Torres, R. 2019. Didáctica del medio geológico en yacimientos con icnitas de dinosaurio de Teruel. VIII Jornadas de Innovación Docente del Campus de Teruel.

Imagen 1.- Presentación de la ponencia sobre didáctica del medio geológico.

Imagen 2.- Sesión práctica de alumnos del Grado en Magisterio en Educación Primaria en el yacimiento de icnitas de dinosaurios de Ababuj (Teruel).
Las XXXVI Jornadas de Paleontología se celebrarán del 14 al 17 de octubre en el Geoparque de la Costa Vasca, en Zumaia bajo el lema: «Colecciones paleontológicas: Geoconservación y proyección social».

La primera circular de las XXXVI Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología se puede consultar aquí.
Los erizos de mar fosilizados se encuentran con frecuencia en el Maestrazgo, tanto en el turolense como en el castellonense. El grupo Spatangoida es el más diverso de los erizos de mar, con unas 350 especies vivientes y unas 1.700 especies fósiles descritas. Durante el piso Aptiense del Cretácico Temprano (hace 125-113 millones de años) el grupo se diversificó. Entonces, la Cuenca del Maestrazgo estaba en el área de influencia de las placas tectónicas europea, africana y la pequeña placa ibérica y estuvo activa desde el Jurásico Tardío hasta el Cretácico Temprano, mientras se producía la expansión del centro y del norte del actual océano Atlántico.
Los sedimentos marinos del Cretácico Temprano de la cuenca contienen una gran riqueza de equinodermos del orden Spatangoida, que no han sido estudiados suficientemente a pesar de su interés, especialmente los de edad Aptiense, porque es el momento que coincide con el declive del género Toxaster y con la expansión del género Pliotoxaster. Quizás entonces se produjera una sustitución entre los dos géneros y la Cuenca del Maestrazgo era un buen escenario para intentar comprobarlo.
Precisamente, se acaba de publicar en una revista de paleontología mexicana el estudio detallado de un nuevo tipo de equinoideo fósil procedente del yacimiento denominado Los Morronicos, en Fuentes de Rubielos (Teruel), que tienen una antigüedad de unos 123 millones de años. El investigador Enric Forner, del Ateneu de Natura de Castellón, ha recopilado para su trabajo 1.871 ejemplares, de los cuales 731 se han podido medir y estudiar. El conjunto de fósiles más característicos está constituido por 22 ejemplares que ha permitido describir una nueva especie de erizo de talla mediana con el nombre de Pliotoxaster buitronae, dedicada a la paleontóloga Blanca Estela Buitrón Sánchez en reconocimiento a su trabajo sobre equinodermos de México y zonas colindantes. El trabajo tiene implicaciones sobre la precisión de la definición del propio género Pliotoxaster y confirma la existencia de este género en la Cuenca del Maestrazgo durante el Aptiense inferior.
Los fósiles del yacimiento de procedencia de la nueva especie se han depositado en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología) y constituyen los únicos restos paleontológicos de dicho municipio que forman parte de una colección pública turolense.
Referencia del artículo publicado:
Forner i Valls, E. 2019. Pliotoxaster buitronae especie nueva (Echinoidea) del Aptiense
inferior de la Cuenca del Maestrat (Península Ibérica). Paleontología Mexicana,
8 (2):129-146.

Ejemplar tipo (holotipo) de la nueva especie (Enric Forner).

Dibujos de ejemplares de la serie tipo de la nueva especie. A-B: plastrón, C: sistema apical, D: placas del interambulacro 5 y E: peristoma (Enric Forner).
Para conocimiento general, las aves (y aún más si cabe, sus ancestros dinosaurianos), no son los seres más logrados en cuanto a capacidades cognitivas se refiere. ¿No solemos decir “cabeza de chorlito” para calificar a alguien caracterizado por su poca astucia? Sin embargo, numerosos estudios científicos han demostrado que las aves, o al menos, ciertas especies de este grupo, están dotadas de gran inteligencia, llegando a ser, en algunas ocasiones, comparable a la de los primates. La evolución del cerebro en estos vertebrados, desde sus orígenes como animales terrestres (ciertos dinosaurios carnívoros) hasta las aves conocidas hoy en día, es uno de los temas más apasionantes del campo de la neurociencia evolutiva. Afortunadamente, el hecho de que la caja craneana de los arcosaurios (el grupo que incluye dinosaurios, incluidos sus representantes avíanos, así como cocodrilos y otros grupos de animales extintos) esté totalmente osificada, permite su fosilización. De este modo, los paleontólogos son capaces de realizar inferencias sobre el cerebro de estos animales a pesar de que este órgano no suele fosilizarse. Fabien Knoll, investigador ARAID en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, en colaboración con Soichiro Kawabe de la Universidad Prefectoral de Fukui en Japón y del Museo Prefectoral de los Dinosaurios de la misma ciudad (ambas instituciones estrechas colaboradoras de la Fundación Dinópolis) acaban de publicar una reseña sobre «paleoneurología aviana», es decir, la disciplina que se dedica al estudio del sistema nervioso en las especies extintas de pájaros. Los autores subrayan que aunque se conocen «cerebros fósiles» (moldes de la cavidad cerebral) de aves desde hace casi 200 años todavía está muy truncada nuestra visión de la evolución del cerebro durante la transición de dinosaurios no avianos a aves. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías de adquisición de datos, muy en especial de técnicas de imagen como la tomografía computarizada, así como mejoras en la cantidad y calidad de la información que se puede extraer de los mismos, hace esperable que se produzcan importantes avances en el conocimiento de este campo en un futuro próximo. Knoll y Kawabe consideran que muchos de estos progresos dependerán del descubrimiento de los fósiles adecuados y que los paleontólogos deben continuar llevando a cabo lo que constituye la base primordial de su trabajo: la prospección en el campo.

Tomografía computarizada de un cráneo de ave marina (plotoptérido indeterminado) del Oligoceno de Japón en vista dorsal (arriba) y lateral izquierda (abajo). Tronco del encéfalo, amarillo; cerebelo, azul; laberinto, morado; lóbulos ópticos, rosa; quiasma óptico e hipófisis, rojo, telencéfalo, verde; bulbos olfatorios, naranja. La imagen muestra al fósil de modo semitransparente para que se pueda ver el espacio endocraneal en su interior.
Referencia del artículo: Knoll, F., & S. Kawabe. 2020. Avian palaeoneurology: reflections on the eve of its 200th anniversary. Journal of Anatomy. DOI: 10.1111/joa.13160
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/joa.13160
En un nuevo trabajo de investigación publicado recientemente en la revista científica Spanish Journal of Palaeontology, paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis estudian en detalle diferentes fósiles correspondientes a vértebras dorsales y caudales de al menos tres dinosaurios ornitópodos de gran tamaño. Estos fósiles proceden de dos yacimientos situados en el Cretácico Inferior de El Castellar (provincia de Teruel, España). Concretamente, los yacimientos se sitúan en rocas pertenecientes a la denominada Formación Areniscas y Calizas El Castellar (una unidad geológica que se depositó hace unos 130-127 millones de años aproximadamente, durante el Hauteriviense-Barremiense).
Los fósiles se han estudiado tanto sistemáticamente (es decir, comparando sus características anatómicas con las de otros dinosaurios ornitópodos de edades similares), como morfométricamente (usando las medidas de las vértebras para representar su distribución espacial en una gráfica junto a la de otros ornitópodos semejantes). Como resultado del análisis de estos fósiles se concluye que dos especies indeterminadas de ornitópodos estiracosternos de gran tamaño coexistieron durante el tramo Hauteriviense-Barremiense en lo que hoy es Teruel: una grande (de más de diez metros de longitud) relacionada con los géneros de ornitópodos robustos Iguanodon y Magnamanus, y otra más esbelta de menor tamaño (de unos seis metros) relacionada con el género Morelladon. Esta diversidad de grandes ornitópodos estiracosternos es similar a la observada en edades geológicas similares en las provincias de Soria y Burgos y demuestra que al menos dos formas, una robusta y otra más esbelta, de estos grandes dinosaurios herbívoros están presentes en este intervalo estratigráfico en la Península Ibérica.
El título del trabajo publicado en la revista internacional Spanish Journal of Palaeontology es «Diversity of large ornithopods in the upper Hauterivian-lower Barremian (Lower Cretaceous) of Teruel, Spain: A morphometric approach” y está firmado por los paleontólogos Francisco Javier Verdú, Alberto Cobos, Rafael Royo-Torres y Luis Alcalá.
La Fundación Dinópolis viene desarrollando actuaciones paleontológicas (prospecciones, excavaciones, restauraciones y acciones museográficas y educativas) en El Castellar desde el año 2002. Esta última investigación aumenta el variado patrimonio paleontológico en este pequeño municipio de sólo 58 habitantes, situado a 40 km de la ciudad de Teruel y en el que ya se han inventariado 73 yacimientos con fósiles de dinosaurios.
Esta investigación está enmarcada en diferentes proyectos de investigación del Gobierno de España, del Gobierno de Aragón y de la Sociedad Española de Paleontología.

Foto 1.- Algunas de los centros vertebrales caudales estudiados y su posición relativa en la cola del ornitópodo estiracosterno de mayor tamaño de El Castellar. Créditos: Spanish Journal of Palaeontology, Verdu et al. (2019).

Foto 2.- Reconstrucción del ornitópodo Iguanodon exhibida actualmente en Dinópolis-Teruel. Crédito: Dinópolis.
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