El día 19 de febrero se celebró la segunda sesión de las VIII Jornadas de Innovación Docente del Campus de Teruel. Rafael Royo-Torres, investigador de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, participó en las jornadas presentando una ponencia sobre el uso de los recursos paleontológicos en la enseñanza reglada de la geología y de la biología. Los yacimientos con icnitas (huellas) de dinosaurios de la provincia de Teruel que se han preparado para ser visitados constituyen recursos muy apropiados para transmitir contenidos de ciencias naturales y también para experimentar el método científico. Al ser elementos que se pueden examinar con detalle en su propio contexto geológico, permiten trasladar conocimientos básicos sobre geología como, por ejemplo, los tipos de rocas, la configuración de los estratos, las características de los fósiles y de los procesos de fosilización, o la escala del tiempo geológico. La familiarización con estos conceptos y el conocimiento de los recursos visitables que se encuentran en la provincia resultan muy relevantes para que los actuales estudiantes de los grados de magisterio puedan utilizarlos para la misma finalidad pedagógica con sus futuros alumnos.

El interés suscitado por esta contribución se demostró al ser seleccionada por los asistentes a las jornadas como la más votada entre las presentadas en la sesión. La Fundación Dinópolis participa regularmente en las enseñanzas del Grado en Magisterio en Educación Primaria, concretamente en la asignatura de Didáctica del Medio Biológico y Geológico.

Referencia:

Royo-Torres, R. 2019. Didáctica del medio geológico en yacimientos con icnitas de dinosaurio de Teruel. VIII Jornadas de Innovación Docente del Campus de Teruel.

http://eventos.unizar.es/42786/detail/viii-jornadas-de-innovacion-docente-del-campus-de-teruel.html?private=f35a9ca00c22203d6ecd

 IMAGEN 1

Imagen 1.- Presentación de la ponencia sobre didáctica del medio geológico.

IMAGEN 2

Imagen 2.- Sesión práctica de alumnos del Grado en Magisterio en Educación Primaria en el yacimiento de icnitas de dinosaurios de Ababuj (Teruel).

 

 Las XXXVI Jornadas de Paleontología se celebrarán del 14 al 17 de octubre en el Geoparque de la Costa Vasca, en Zumaia bajo el lema: «Colecciones paleontológicas: Geoconservación y proyección social».

 

PRIMERA CIRCULAR SEP XXXVI 1

 

 

La primera circular de las XXXVI Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología se puede consultar aquí

Los erizos de mar fosilizados se encuentran con frecuencia en el Maestrazgo, tanto en el turolense como en el castellonense. El grupo Spatangoida es el más diverso de los erizos de mar, con unas 350 especies vivientes y unas 1.700 especies fósiles descritas. Durante el piso Aptiense del Cretácico Temprano (hace 125-113 millones de años) el grupo se diversificó. Entonces, la Cuenca del Maestrazgo estaba en el área de influencia de las placas tectónicas europea, africana y la pequeña placa ibérica y estuvo activa desde el Jurásico Tardío hasta el Cretácico Temprano, mientras se producía la expansión del centro y del norte del actual océano Atlántico.

Los sedimentos marinos del Cretácico Temprano de la cuenca contienen una gran riqueza de equinodermos del orden Spatangoida, que no han sido estudiados suficientemente a pesar de su interés, especialmente los de edad Aptiense, porque es el momento que coincide con el declive del género Toxaster y con la expansión del género Pliotoxaster. Quizás entonces se produjera una sustitución entre los dos géneros y la Cuenca del Maestrazgo era un buen escenario para intentar comprobarlo.

Precisamente, se acaba de publicar en una revista de paleontología mexicana el estudio detallado de un nuevo tipo de equinoideo fósil procedente del yacimiento denominado Los Morronicos, en Fuentes de Rubielos (Teruel), que tienen una antigüedad de unos 123 millones de años. El investigador Enric Forner, del Ateneu de Natura de Castellón, ha recopilado para su trabajo 1.871 ejemplares, de los cuales 731 se han podido medir y estudiar. El conjunto de fósiles más característicos está constituido por 22 ejemplares que ha permitido describir una nueva especie de erizo de talla mediana con el nombre de Pliotoxaster buitronae, dedicada a la paleontóloga Blanca Estela Buitrón Sánchez en reconocimiento a su trabajo sobre equinodermos de México y zonas colindantes. El trabajo tiene implicaciones sobre la precisión de la definición del propio género Pliotoxaster y confirma la existencia de este género en la Cuenca del Maestrazgo durante el Aptiense inferior.

Los fósiles del yacimiento de procedencia de la nueva especie se han depositado en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (Museo Aragonés de Paleontología) y constituyen los únicos restos paleontológicos de dicho municipio que forman parte de una colección pública turolense.

 

Referencia del artículo publicado:

 

Forner i Valls, E. 2019. Pliotoxaster buitronae especie nueva (Echinoidea) del Aptiense

            inferior de la Cuenca del Maestrat (Península Ibérica). Paleontología Mexicana,

            8 (2):129-146.

FUENTES RUBIELOS 1

Ejemplar tipo (holotipo) de la nueva especie (Enric Forner).

 

FUENTES RUBIELOS 2 copia

Dibujos de ejemplares de la serie tipo de la nueva especie. A-B: plastrón, C: sistema apical, D: placas del interambulacro 5 y E: peristoma (Enric Forner).

 

 

 

Para conocimiento general, las aves (y aún más si cabe, sus ancestros dinosaurianos), no son los seres más logrados en cuanto a capacidades cognitivas se refiere. ¿No solemos decir “cabeza de chorlito” para calificar a alguien caracterizado por su poca astucia? Sin embargo, numerosos estudios científicos han demostrado que las aves, o al menos, ciertas especies de este grupo, están dotadas de gran inteligencia, llegando a ser, en algunas ocasiones, comparable a la de los primates. La evolución del cerebro en estos vertebrados, desde sus orígenes como animales terrestres (ciertos dinosaurios carnívoros) hasta las aves conocidas hoy en día, es uno de los temas más apasionantes del campo de la neurociencia evolutiva. Afortunadamente, el hecho de que la caja craneana de los arcosaurios (el grupo que incluye dinosaurios, incluidos sus representantes avíanos, así como cocodrilos y otros grupos de animales extintos) esté totalmente osificada, permite su fosilización. De este modo, los paleontólogos son capaces de realizar inferencias sobre el cerebro de estos animales a pesar de que este órgano no suele fosilizarse. Fabien Knoll, investigador ARAID en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, en colaboración con Soichiro Kawabe de la Universidad Prefectoral de Fukui en Japón y del Museo Prefectoral de los Dinosaurios de la misma ciudad (ambas instituciones estrechas colaboradoras de la Fundación Dinópolis) acaban de publicar una reseña sobre «paleoneurología aviana», es decir, la disciplina que se dedica al estudio del sistema nervioso en las especies extintas de pájaros. Los autores subrayan que aunque se conocen «cerebros fósiles» (moldes de la cavidad cerebral) de aves desde hace casi 200 años todavía está muy truncada nuestra visión de la evolución del cerebro durante la transición de dinosaurios no avianos a aves. Sin embargo, el desarrollo de nuevas tecnologías de adquisición de datos, muy en especial de técnicas de imagen como la tomografía computarizada, así como mejoras en la cantidad y calidad de la información que se puede extraer de los mismos, hace esperable que se produzcan importantes avances en el conocimiento de este campo en un futuro próximo. Knoll y Kawabe consideran que muchos de estos progresos dependerán del descubrimiento de los fósiles adecuados y que los paleontólogos deben continuar llevando a cabo lo que constituye la base primordial de su trabajo: la prospección en el campo. 

 

Paleoneurología aviana

Tomografía computarizada de un cráneo de ave marina (plotoptérido indeterminado) del Oligoceno de Japón en vista dorsal (arriba) y lateral izquierda (abajo). Tronco del encéfalo, amarillo; cerebelo, azul; laberinto, morado; lóbulos ópticos, rosa; quiasma óptico e hipófisis, rojo, telencéfalo, verde; bulbos olfatorios, naranja. La imagen muestra al fósil de modo semitransparente para que se pueda ver el espacio endocraneal en su interior.

 

 

Referencia del artículo: Knoll, F., & S. Kawabe. 2020. Avian palaeoneurology: reflections on the eve of its 200th anniversary. Journal of Anatomy. DOI: 10.1111/joa.13160

 

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/joa.13160