Un equipo deinvestigadores de España, Francia, Reino Unido y Alemania, dirigido por Fabien Knoll, científico de la ARAID en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, acaba de publicar en la revista PeerJ el primer estudio paleoneurológico de un neurocráneo de saurópodo de Francia.

Gracias a la aplicación de técnicas de tomografía computarizadase han podido visualizar en 3D la cavidad craneal y el oído interno así como otras características del espécimen y compararlos con los resultados obtenidos previamente en especímenes de otras zonas geográficas, muy en particular de España. Los investigadores han podido así demostrar que el saurópodo francés, que pertenece al grupo de los titanosaurios, era más primitivo que sus parientes españoles que vivían en la zona de Lo Hueco (Cuenca) durante la misma época. Este trabajo ilustra cómo caracteres anatómicos «escondidos», como los de las cavidades internas del cráneo, pueden aportar datos decisivos a la hora de descifrar las relaciones de parentesco evolutivo. Pone de manifiesto también la utilidad del empleo de técnicas de imagen en paleontología.

 

Knoll Metisson 3D

Relaciones de parentesco entre el saurópodo titanosaurio francés («Métisson Titanosauria»), los titanosaurios españoles de Lo Hueco (Lohuecotitan y «Lo Hueco Lithostrotia») y otros titanosaurios. En azul claro el cerebro, en azul oscuro las venas, en rojo las arterias, en rosa el oído interno y en amarillo los nervios.

 

Referencia del artículo: Knoll F, Lautenschlager S, Valentin X, Díez Díaz V, Pereda Suberbiola X, Garcia G. 2019. First palaeoneurological study of a sauropod dinosaur from France and its phylogenetic significance. PeerJ 7:e7991 https://doi.org/10.7717/peerj.7991

 

Las tortugas son un peculiar grupo de reptiles, cuya apariencia difiere radicalmente de la de cualquier otro animal conocido. Habitualmente se tiende a decir que estos animales apenas han experimentado cambios a lo largo del tiempo. Sin embargo, durante más de 220 millones de años de evolución, este grupo ha sufrido importantes modificaciones. De hecho, aunque algunas de las especies que coexistieron con los populares dinosaurios tenían apariencia cercana a la de ciertas tortugas actuales, otras eran radicalmente diferentes. Entre estas últimas destacan las tortugas primitivas, muchas de ellas correspondientes a formas terrestres, de relativo gran tamaño, con caparazones de más de 60 cm de longitud. Dichas tortugas no habían desarrollado aún la capacidad de retraer la cola, patas o cuello dentro del caparazón, por lo que su protección frente a los depredadores se hacía de una manera diferente: esas regiones anatómicas estaban cubiertas por estructuras rígidas, muchas de ellas terminando en pinchos, que les otorgaban una coraza protectora.

El registro de tortugas fósiles español es uno de los más abundantes y diversos del continente europeo. Entre las distintas tortugas identificadas en España se reconocía la presencia de tortugas primitivas. Así, desde hace cerca de un siglo, se habían hallado restos fragmentarios de estas tortugas en niveles del Cretácico Inferior, especialmente en aquellos depositados hace unos 125 millones de años. Sin embargo, el conocimiento sobre estas tortugas era muy escaso, debido a ese limitado registro. Estas tortugas basales españolas correspondían a Helochelydridae, un linaje identificado tanto en otros lugares de Europa (especialmente en Gran Bretaña) como en Norteamérica, originado cuando ambos continentes estaban unidos y resultando en dos grupos aislados cuando comenzaron a separarse, mediante la generación del Océano Atlántico, durante el Jurásico. A pesar de la amplia distribución geográfica del grupo, los yacimientos con restos bien preservados de estas tortugas son muy escasos a nivel mundial. Un nuevo hallazgo español arroja las claves para ampliar, drásticamente, el conocimiento sobre estas tortugas primitivas. Así, un nuevo trabajo, publicado en la prestigiosa revista Cretaceous Research, presenta no solo los caparazones mejor conocidos a nivel mundial, sino también los esqueletos más completos de todo el registro europeo. Este trabajo está liderado por el investigador del Grupo de Biología de la UNED Adán Pérez García, especialista en el análisis de tortugas fósiles, y en él han colaborado varios investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

El material de tortugas primitivas español que acaba de ser publicado procede de la mina de carbón Santa María de Ariño, en Teruel, bien conocida por su excelente registro fósil. Así, allí se describieron previamente varias nuevas especies de dinosaurios y cocodrilos, e incluso una pequeña tortuga de agua dulce, Toremys. Sin embargo, hasta ahora la presencia de grandes tortugas terrestres primitivas no había sido notificada en esta localidad fosilífera. El material analizado en el trabajo que acaba de ser publicado permite mejorar notablemente el conocimiento sobre los citados heloquelídridos, tanto aportando nuevos datos sobre la anatomía craneal, del caparazón y de otras partes del esqueleto de estas tortugas, como mediante la descripción de una nueva especie y género: Aragochersis lignitesta. Así, Aragochersis (“la tortuga terrestre de Aragón”) no sólo supone la tortuga primitiva mejor caracterizada del registro español, sino la más completa del Cretácico de Europa. Por lo tanto, a los descubrimientos realizados a lo largo de los últimos años en esta localidad turolense, que aportaban una nueva visión sobre las escasamente conocidas faunas de dinosaurios y otros vertebrados de la parte final del Cretácico Inferior, se suma ahora el de la nueva tortuga terrestre, permitiendo una visión más detallada de cómo sería ese ecosistema dominado por reptiles, hasta ahora exclusivo de Teruel.

Figura 1

  •  Parte del esqueleto del holotipo (ejemplar de referencia) de la nueva tortuga primitiva Aragochersis, incluyendo el cráneo, la mandíbula, el caparazón y varias vértebras y huesos de las extremidades.

 Figura 2 copia

  •  Región dorsal (izquierda) y ventral (derecha) del caparazón del holotipo (ejemplar de referencia) de la nueva tortuga primitiva Aragochersis.

 Figura 3

  • Reconstrucción en vida de Aragochersis, producida por la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis para la exposición permanente del centro satélite de Dinópolis en Ariño.

 

Teruel acoge a tres entidades que tienen como objetivo esencial el desarrollo del conocimiento científico y su aplicación al desarrollo territorial: la Universidad de Zaragoza y su Fundación Universitaria “Antonio Gargallo”, el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

Dichos actores mantienen una relación estable en diversos ámbitos, como la organización conjunta de cursos de verano o convenios de colaboración para desarrollos tecnológicos. Con motivo de la celebración de la Semana de la Ciencia y la Tecnología han organizado un ciclo de conferencias que supone una línea más en esta colaboración yque pretende hacer llegar a la ciudadanía el valor de la ciencia como motor de desarrollo cultural, social y económico.Este ciclo de conferencias se integra como una línea de actuación impulsada por la Fundación Universitaria “Antonio Gargallo” y se desarrollará según el siguiente programa:

  • 12 de noviembre: “Rodrigo de Triana del siglo XXI: ¡Exotierra la vista!” José Antonio Caballero. Centro de Astrobiología (INTA-CSIC).
  • 14 de noviembre: “Meteoritos e impactos: Vida y extinción”. Dr. Jesús Martínez Frías. Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).
  • 19 de noviembre: “Los secretos más oscuros del Universo”. Dra. Gloria Luzón Marco. Departamento de Física Teórica (Universidad de Zaragoza).

Coincidiendo con la primera conferencia, el próximo día 12 se presentará la nueva iniciativa “Teruel Conocimiento y Cultura Científica” TC3.

Lugar: Salón de actos de la Cámara de Comercio e Industria. C/ Amantes, 17.

Hora: 19:30 h.

Entrada libre hasta completar aforo.

cartel semana ciencia TC3